Fue hace ya muchos años (más de 10) que de casualidad me tope con el concepto de “fake it till you make it” (pretende hasta que lo seas en inglés). En esencia, la premisa es bastante simple y burda, aparenta ser algo que no eres hasta que se convierta en realidad.
Confieso que en su momento lo encontré irrisorio, como vas a hacer algo así sin verte completamente ridículo, pero lo que subyace tras el concepto es más poderoso de lo que parece.

Todo esto lo comprobaron al realizar un estudio que consistía en vestir los participantes en base a distintas profesiones, para luego evaluar sus percepciones y su manera de desenvolverse. Al evaluar cómo se sentían, los participantes mostraron mayores grados de autoestima y confianza al estar “disfrazados” de profesiones de mayor nivel social y estatus (doctores, empresarios, abogados, modelos, etc…), y a la inversa, (obreros de la construcción, empleados de limpieza, guardias o choferes)
La conclusión es más que evidente, nuestra apariencia puede generar en nuestro subconsciente la ilusión de que somos algo que no somos (aún), modificando como consecuencia nuestra auto percepción e incluso nuestro ánimo, hasta que finalmente dicha ilusión se haga realidad. De aquí proviene el famoso “me siento distinto”, después de un cambio de look bien ejecutado.

Más adelante pude apreciar como el “valor” que se nos otorga en la sociedad en diferentes ámbitos, realmente es el percibido dentro de un contexto determinado, no necesariamente medible de manera transversal y objetiva.
Por ende, si uno de los parámetros que nos otorga este “valor” es nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos, este enfoque en realidad tiene sentido, pues estas características también pasan a tener un carácter subjetivo dentro de nosotros mismos, uno puede estar muy orgulloso de haber logrado algo que para otra persona puede ser algo totalmente banal, (el mejor ejemplo que me viene a la mente son los títulos universitarios, en clases altas se considera algo “común y corriente”, en cambio en clases bajas es todo un “logro”)
Dicho esto, la vestimenta es la manera más fácil que tienen los hombres comunes y corrientes de comunicar al exterior, al menos, “creo en mí mismo y me preocupo por estar bien”, pues a nivel subconsciente dice a los demás mucho sobre lo que somos.
