Al momento de elegir el nivel de formalidad de un look, la primera problemática (y la más importante) con la que nos vamos a encontrar es la de hacer cuadrar lo que buscamos proyectar con la situación en que nos veamos inmersos.
En este sentido, los extremos serán los más fáciles de abordar, especialmente el formal tradicional, que en hombres varía muy poco independiente de la época. En contraste, el casual es, en extremo, muy complejo de categorizar, pues las corrientes urbanas e informales son demasiado amplias como para agruparlas de manera eficiente. Podríamos argumentar simplemente que casual es todo aquello que NO es formal.

La manera más simple será dividir el cuerpo en 3 zonas y las prendas que juegan el rol esencial en definir el nivel de formalidad (accesorios no serán considerados)
Tren superior: La posibilidad de vestir por capas en esta zona nos da la mayor opción de variedad. Chaquetas (blazers) y abrigos sobre camisas para formal. Si es sobre polera es semiformal. Chalecos sobre camisa, depende del tipo de chaleco, un cardigan delgado podría considerarse semiformal, Chalecos sobre polera: casual independiente del estilo de ambos.
Tren inferior: El más simple, pantalón de vestir o de «terno» se considera formal, todo lo demás se excluye. (Jeans, cotele, shorts y similares)
Calzado: Zapatos, botines y sus variaciones se consideran en su mayoría formal.(Dependerá del estilo, textura y la altura de la caña, especialmente en botines) Zapatillas, sandalias y similares se consideran casual.
Un look totalmente casual puede requerir de tan solo una prenda formal en el tren superior para ser transformado totalmente.

Creo importante destacar que la versatilidad de este estilo ofrece múltiples oportunidades de combinación, dependiendo de la ocasión; y de nuestro gusto personal.
Sin duda, la mejor opción para dar rienda suelta a tu creatividad, probar cosas nuevas y marcar tu propio estilo personal.
