En el mundo del gimnasio y del entrenamiento hay una creencia popular que para verse bien definido (y atractivo), siempre hay que mantenerse con un porcentaje de grasa inferior al 10%, pero, en realidad, eso es bastante bajo para una persona común y corriente, y la ventaja que da estéticamente, es mínima, incluso pudiendo llegar a ser contraproducente.

Generando expectativas realistas
Estos porcentajes tan bajos pueden conllevar problemas tales como desordenes hormonales, cambios de humor, problemas de energía, mala calidad del sueño e incluso mal desempeño sexual.
A su vez, porcentajes mayores al 20% tienen su propia serie de problemas, como hipertensión, cansancio y fatiga constantes, dolor de articulaciones, perdida de testosterona, colesterol alto y en casos extremos infartos e incluso la muerte.
En lo personal, no creo que nadie que no sea o modelo profesional o culturista, debiese tener un porcentaje inferior al 10%, y en caso de que sea una persona común y corriente, no mayor al 20%.
Probablemente la manera más rápida de mejorar nuestro aspecto físico (después de la vestimenta), sea mantener un peso correcto. Si consideramos que el hombre promedio chileno mide 1,71 mt. y pesa 83 kg., o sea, tiene AL MENOS 10 kilos de sobrepeso, claramente para la mayoría de la población el primer paso debiese ser hacerse cargo de este aspecto.
Esto nos ayudará a definir nuestras facciones del rostro, (vernos masculinos al tener ángulos más pronunciados) y nos permite lucir mucho mejor la ropa con un look más atlético.

Tener una correcta musculatura también es muy útil, pero es un proceso que puede llevar años y requiere de mayor trabajo y dedicación.
Ya sea a través de dieta y/o ejercicio (idealmente ambos) controlar nuestro porcentaje de grasa es FUNDAMENTAL tanto para nuestra salud, autoestima y atractivo.
Consejos finales
Como apreciación personal, he podido fijarme que cada persona tiene un punto “óptimo” de porcentaje de grasa, es decir que tiene suficiente definición muscular sin tener que estar constantemente batallando con niveles muy extremos.
Este estándar dependerá en gran medida de factores como la genética, que zonas del cuerpo tienden a acumular más grasa en cada persona, la edad, la actividad diaria que se realiza, etc.
En la gran mayoría de hombres menores de 40 años, este punto tiende a estar entre el 10 y el 15%, por eso es importante que cada uno encuentre su punto ideal, que sea capaz de sostener en el tiempo, y permitirle tener una vida plena sin obsesionarse en demasía.

Porque, ¿qué sentido tiene vernos espectaculares sin polera, viviendo una existencia miserable para lograrlo y tratar de mantenerlo, si el 99% del tiempo en el día a día vamos a estar tapando nuestros abdominales por los que tanto trabajamos?
